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Las obras que no se pueden posponer, como la eliminación de barreras arquitectónicas o reparaciones estructurales de los edificios, son los únicos asuntos que justifican hoy en día las juntas de comunidades de vecinos, que han dejado de celebrar las reuniones ordinarias anuales para el cambio de presidente o informar del estado de las cuentas.
Cuando se cita para una reunión, muchos vecinos delegan su voto en el presidente, otro vecino u otra persona para no asistir por miedo a la concentración de personas, ya sea por ser de riesgo ante el covid-19 o por otros motivos relacionados, según explica el presidente del Consejo General de Colegios de Administradores de Fincas de Valencia y Castellón, Sebastián Cucala.
Pero también se dan casos en que se convocan juntas a pesar de la situación y de que no es aconsejable la concentración de personas, aunque lleven mascarilla y guarden la distancia personal.
En general, las juntas se convocan para tratar asuntos que requieren de una aprobación que no puede esperar, como la eliminación de barreras arquitectónicas, actuaciones que están subvencionadas por la Generalitat y sujetas a unos plazos de ejecución.
Si no se aprobara la obra por los vecinos se perdería la posibilidad de percibir ayudas, por lo que es uno de los temas inaplazables objeto de las reuniones de vecinos, según señala Cucala a EFE.
Las reparaciones estructurales o de elementos que pueden causar algún perjuicio también entran en estas reuniones, así como las reclamaciones a propietarios con deudas, ya que la ley exige que haya acuerdo de la junta donde se certifique la existencia de esa deuda.
Hay fincas con un nivel elevado de morosidad y se han celebrado juntas para realizar esa liquidación de deuda, paso previo al procedimiento por vía judicial.
Además, las obras en zonas comunes que estaban previstas anteriormente al estado de alarma, se reanudaron o se iniciaron en el momento en que las empresas de actividades no esenciales pudieron retomar la actividad y, es más, algunas comunidades han apremiado a realizar las obras cuanto antes ante el temor a otro confinamiento general.
Sin embargo, más allá de estas cuestiones urgentes, la pandemia ha eliminado las reuniones ordinarias anuales para exponer el estado de las cuentas y renovar cargos y se posponen hasta que la situación lo permita, y los presidentes de las comunidades «lo están entendiendo y siguen en el cargo», ha expuesto el presidente del Colegio de Administradores de Fincas.
Al no celebrarse estos encuentros, los administradores transmiten las comunicaciones con los vecinos a través del correo electrónico u ordinario. EFE