EDIFICIOS

«Estamos muy satisfechos porque hemos sido muy útiles para nuestros colegiados»

Salvador Díez Lloris, presidente del Colegio de Administradores de Fincas de Valladolid, explica las soluciones adoptadas en las comunidades de vecinos

Salvador Díez Lloris. /Colegio de Administradores de Fincas de Valladolid
Salvador Díez Lloris. / Colegio de Administradores de Fincas de Valladolid

elnortedecastilla.com

Los administradores de fincas se encontraron con muchos problemas, principalmente durante el estado de alarma. Las normas determinaban qué se podía realizar fuera de casa pero no regulaban qué era posible hacer dentro de los edificios. Esto causó cierta confusión porque, a veces, «se considera que una comunidad de propietarios pertenece al ámbito privado pero en el fondo esto no puede ser. Por ello, nos hemos visto en la ‘necesidad’ de ofrecer una interpretación de las normas que fueran útiles y estrictas desde el punto de vista sanitario porque era lo razonable», explica Salvador Díez Lloris.

–¿Qué propusieron desde el Colegio?

–Propusimos que pudiéramos aplicar en el interior de los edificios lo mismo que fuera de ellos, siempre que la situación fuera similar. Es decir, si en ninguna parte de la ciudad se podía jugar al pádel, en las urbanizaciones tampoco. A partir de ahí, elaboramos una serie de consejos y parámetros para llevar a cabo.

–Vivieron situaciones complicadas a la hora de gestionar las comunidades de vecinos.

–Sí, fue complejo en materia de limpieza –llegamos a acuerdos con las empresas para que aumentasen las frecuencias de limpieza en otras zonas de los edificios, a cambio de no limpiar los garajes, y de modificar la limpieza tradicional, utilizando más productos desinfectantes–. Otro caballo de batalla importante fueron los ascensores, así como los mantenimientos de las comunidades, la gestión de las piscinas…

–Y las reuniones de las comunidades de propietarios…

–Efectivamente. Primero, estuvieron prohibidas tres meses, y segundo, con su regreso se generaron dudas, bien porque algunas no deseaban celebrarlas, bien porque aquellas que querían hacerlo no tenían donde. Esto nos ha llevado a solicitar una regulación específica –que no hemos conseguido sea aprobada todavía–, para que se suspendiera la obligación de convocar esas juntas de propietarios, de tal forma que se prorrogarán los cargos y los presupuestos, y se habilitara alguna fórmula por si fuese absolutamente necesario realizarlas.

–Al final, el Colegio ha despejado muchas de las dudas que tenían los colegiados.

–Estamos muy satisfechos, primero por lo útil que ha sido el Colegio para los colegiados, y segundo, porque la información ha sido muy bien aceptada por los profesionales y las comunidades de propietarios, que no sabía n muy bien cómo podrían funcionar. Durante algún tiempo, hemos mantenido reuniones ‘online’ a través de videoconferencias para analizar los problemas y compartir las soluciones con los cerca de 200 colegiados que hay en Valladolid.

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