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Mucho se ha escrito sobre los hogares inteligentes y no todo es cierto. Si te estás planteando hacerte con una casa de estas características, esto es lo que debes saber.
Nadie duda de que las ventajas de los hogares inteligentes son numerosas: te permite acceso desde cualquier sitio a tus electrodomésticos, la calefacción, los aparatos electrónicos, etc. Y gracias a ese control puedes conocer desde anomalías e incidencias, robos, y por supuesto, puedes controlar el consumo energético de tu casa, contribuyendo así a una mayor eficiencia energética y, evidentemente, teniendo un menor gasto.
Sin embargo, hay una serie de ideas muy compartidas sobre los hogares inteligentes que forman parte de los mitos pero que se transmiten como si fueran verdades. Vamos con ellas:
-Es una tecnología cara: es muy habitual decir que se trata de un gasto importante y esa premisa es ya, de partida, un fallo. No es un gasto, es una inversión y además, el coste que supone siempre es inferior al 1% del coste total de la vivienda. Varios estudios ponen de manifiesto que ese desembolso se recupera en un periodo no mayor a dos años. La automatización de luces y encendido de aparatos electrónicos representa, por ejemplo, una reducción en el coste energético a largo plazo. La empresa Alfred Smart Systems, compañía de soluciones Smart House, dispone de una herramienta que permite al usuario ahorrar hasta un 30% en el consumo energético, según un estudio que llevaron a cabo en viviendas de alquiler de Madrid y Barcelona. A este ahorro se une la capacidad del consumidor de mejorar el mantenimiento y la eficiencia de las máquinas de aire acondicionado y sistemas de ventilación gracias a la monitorización de los aparatos que permiten las nuevas tecnologías.
-Solo se puede implementar en edificios modernos. Falso: hay soluciones tecnológicas que pueden adaptarse a cualquier tipo de inmueble, sea o no nuevo. Además, existen alternativas que funcionan de forma inalámbrica con lo que su instalación no es complicada. Lo que nos lleva a otro falso mito..
-Se trata de una tecnología difícil y compleja de implementar. En absoluto: asistentes de voz, interruptores inteligentes, cámaras de monitorización. Hay multitud de opciones que carecen de complejidad a la hora de la instalación.
-Es una tecnología solo para entendidos en la materia: La domótica fue compleja de utilizar debido a que los controles que existían no tenían en cuenta las best practices de la UX o UI. Pero actualmente, la vivienda inteligente funciona con cualquier Smartphone de una forma muy intuitiva, como cualquier otra app y además con los asistentes de voz, que facilitan enormemente su uso. La complejidad es una mera excusa.
-El mantenimiento de los inmuebles inteligentes es caro: a la larga, sale mucho más caro el mantenimiento de un inmueble convencional que el de uno inteligente.
-Es una solución solo para grandes empresas. La tecnología inteligente se aplica en hogares, inmuebles y por supuesto, en empresas, pero no hay que pensar que solo las grandes corporaciones son las que pueden beneficiarse. La automatización ayuda a las pequeñas y medianas empresas a reducir el tiempo de operación en tareas cotidianas, de tal forma que acaban siendo más eficientes y productivas.
Hasta aquí, hemos visto algunos falsos mitos sobre esta tecnología. Veamos ahora unas cuantas verdades:
-Los edificios inteligentes son más seguros que los convencionales. En plena desescalada de la pandemia del coronavirus, uno de los objetivos principales es hacer del hogar y de la oficina un lugar más seguro para la salud de las personas. Y la seguridad es hoy un valor en alza.
-Este tipo de tecnología es cada vez más democrática: «Pretendemos democratizar las últimas tecnologías para espacios con una propuesta abierta. ¿En qué consiste? Damos la posibilidad al usuario de integrar los equipos de otros fabricantes, permitiendo protocolos estándar en vez de una solución propietaria para no depender de un solo fabricante y haciendo de esta herramienta algo ampliable», comenta Daniel Batlle, socio fundador de Alfred Smart Systems.
-Mayor comodidad y adaptabilidad: Los edificios inteligentes, además de buscar la eficiencia energética siendo lo más respetuosos posible con el medio ambiente, buscan también la comodidad y confortabilidad del usuario, adaptándose a sus nuevas necesidades.
-Mantenimiento más simple: Al poder tener un control casi completo del edificio, es posible detectar los fallos a tiempo y repararlos casi de forma inmediata. Eso, sumado al mantenimiento preventivo de los aparatos, supone un ahorro final en costes. Los edificios cuentan además con un sistema que avisa del error y recoge los datos de dónde se ha producido y lo que ha ocurrido.
En definitiva y como hemos podido ver, estas tecnologías permiten mucho más que pedirle una determinada canción o el encendido de luces a un altavoz inteligente. Las posibilidades son infinitas.