Además de las funciones ya conocidas de las que nos encargamos tradicionalmente los administradores de fincas, cada vez se van incrementando más las exigencias de conocimiento en todo tipo de materias que tenemos que atender
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BERTA NOTARIO ARANDA
Nuevas inspecciones técnicas, protección de datos, riesgos laborales, mantenimientos obligatorios o preventivos, certificado digital, declaración de impuestos, ahorro energético, tramitación de siniestros, negociación de contratos, obras, relaciones con organismos e instituciones, supervisión de contratos, morosidad, coberturas de seguros, subvenciones, accesibilidad, nuevas tecnologías, conciliación vecinal, dividendo digital… son algunas de las cuestiones que se van sumando a nuestro día a día.
¿Deberá entonces el AAFF ser un profesional debidamente formado? La respuesta no puede ser más clara; la formación continua es fundamental en cualquier profesión y particularmente en la de Administrador de Fincas, debido al conocimiento multidisciplinar que debemos tener. Es por ello, que desde el colegio Oficial de Administradores de Fincas y desde la Comisión de Formación apostamos por la garantía de formación de profesionales cualificados como lo son los administradores de fincas colegiados en cuya preparación dejamos algo tan importante como es la gestión integral de nuestro hogar.
El buen manejo de las normativas vigentes, de las previsiones presupuestarias, las negociaciones de los contratos y de los servicios de mantenimiento, la oportunidad de obtener subvenciones y la reclamación eficiente de la morosidad, dará como resultado que las comunidades de propietarios puedan encajar la progresiva y continua adaptación a nuevas normativas y modernización de sus instalaciones, lo que supondrá la revalorización del inmueble.
La implantación de nuevas tecnologías como la colocación de placas fotovoltaicas para autoconsumo comunitario o el coche eléctrico; las pruebas piloto de gestión de residuos, el ahorro energético o la reciente normativa de accesibilidad; así como las subvenciones destinadas a minimizar el coste de la instalación de las mismas, han supuesto un nuevo reto de formación para el Colegio de Administradores que ya ha impartido jornadas a este respecto y ha fomentado la colaboración con otros Colegios Profesionales para contar con el asesoramiento adecuado y con las instituciones correspondientes.
La formación de los Administrador de Fincas, no sólo va encaminada al conocimiento y a la aplicación de la normativa, a la que todos podemos acceder fácilmente gracias a internet, sino a una interpretación acertada de la misma, a su manejo adecuado marcando directrices y tácticas para llevar a cabo las actuaciones necesarias en las comunidades, concienciando a nuestros clientes de que su fin no es otro que nuestro inmueble no se devalúe con el paso del tiempo, sea seguro y accesible. El mal asesoramiento en la implantación de las normativas, mantenimientos, etc., o la ausencia de esta implantación puede dar lugar a responsabilidades y a sanciones cuantiosas para las comunidades de propietarios y no hay que conformarse con haberlo advertido.
A raíz de la circunstancia provocada por el Covid-19, los administradores de fincas colegiados han recibido a través del Colegio Oficial de Administradores de Fincas la información detallada y puntual de cómo se veían afectados el uso de los elementos comunes, como las terrazas o más recientemente las piscinas, información que han podido trasladar a sus administrados para la buena convivencia en las comunidades. Además se ha visto incrementada la formación ‘on line’ de los Colegiados para que estén al día en diversos temas como teletrabajo, LOPD, morosidad, organización, contraincendios, etc.
Y ahora pregunto ¿dejaría en manos de cualquiera la gestión integral de su bien más preciado, su hogar? Creo que para la mayoría de nosotros la compra de una vivienda supondrá la mayor inversión de su vida y sería una irresponsabilidad dejarlo en manos de profesionales no cualificados. La respuesta es clara buscaría un administrador colegiado que me dé una garantía de formación. Contrate un administrador de fincas colegiado.