Los expertos del sector apuestan por el ‘ladrillo’ como uno de los negocios que mejor resistirán la crisis sanitaria y económica del covid-19, salvo algunos segmentos como el ‘retail’ o los hoteles. De hecho, muchos de ellos afirman que el inmobiliario generará dos millones de empleos cuando vuelva la normalidad favorecido por los trabajadores del turismo y del sector servicios que buscarán refugio en la construcción, según El Economista.
Este medio de comunicación recoge la opinión de personas muy importantes del sector y la gran mayoría de ellos coincide con esta predicción. Juan Antonio Gómez-Pintado, presidente de Asprima, APCE y Vía Ágora explica que el residencial tiene una gran capacidad para generar nuevos puestos de trabajo de manera más rápida que otros sectores. En este sentido, Gómez-Pintado recuerda que la anterior crisis de 2008 destruyó 2,5 millones de puestos y que ahora el sector genera 1,3 millones de empleos. El máximo responsable de APCE argumenta que muchas de las personas que migraron al sector servicios volverán al refugio del ‘ladrillo’ porque en este caso el covid-19 afectará más a negocios relacionados con el turismo.
Ignacio de la Torre, economista jefe de Arcano Partners, se alinea con su colega y argumenta que la construcción no había llegado a niveles de actividad de años como 2005 o 2006 antes del coronavirus. Por este motivo, el directivo opina que la situación del residencial se volverá a normalizar y se convertirá en una locomotora de empleo, aunque avisa de que se necesita una colaboración público-privada para alcanzar este estado.
Desde que estalló la crisis del coronavirus muchas corrientes de opinión han tratado de compararla con la de 2008, pero la gran mayoría de expertos han explicado las muchas diferencias que existen. El bajo nivel de endeudamiento de las empresas y la buena situación de los bancos en la actualidad son dos de las claves para que los entendidos en esta materia sean más optimistas con la recuperación, con respecto al boom inmobiliario de hace más de una década.
Daniel Caballero, director de negocio inmobiliario de CaixaBank, está seguro de que el inmobiliario será el sector que más rápido se recupere comparado con otros como el turismo. “Es un sector con fundamentales muy sólidos”, explica a El Economista.
Eso sí, los tres expertos coinciden también en un asunto: hace falta incentivar la demanda. “No tenemos que inventar nada nuevo… sólo tenemos que mirar a los otros países que ya han puestos medidas para reactivar la demanda”, sentencia Gómez-Pintado.
El Departamento de Vivienda del Gobierno Vasco ha puesto en marcha un proceso de participación y discusión abierto con los agentes y entidades que trabajan en este ámbito para debatir sobre los retos y necesidades que la crisis del Covid-19 ha puesto de manifiesto en materia de vivienda y buscar soluciones e ideas de futuro.
El impacto de la pandemia, con sus consecuencias sanitarias, económicas y sociales, ha puesto de manifiesto que «disponer de una vivienda digna y adecuada se convierte en una necesidad todavía más acuciante cuando la gente tiene que estar confinada», como ha señalado el consejero Iñaki Arriola.
Es por eso que el Departamento de Vivienda, en el momento en que se entra en una nueva fase en la lucha contra la pandemia, ha decidido plantear un amplio debate para identificar de forma colaborativa las enseñanzas y líneas de futuro que deben extraerse de la experiencia, con el fin de definir políticas concretas de vivienda.
Se trata de consensuar con los agentes institucionales, económicos y sociales soluciones con impacto a corto, medio y largo plazo, que se traduzcan en un Plan de Reactivación Económica y Social en materia de vivienda y en una hoja de ruta que el próximo Gobierno Vasco traslade como estrategia a su nuevo Plan Director de Vivienda 2021-2023.
La búsqueda de esas propuestas de futuro con un alto respaldo social se concentra en dos objetivos principales: el acceso efectivo a la vivienda y la recuperación del sector de la construcción en términos económicos y de generación de empleo, con especial énfasis en la promoción de vivienda protección oficial para el alquiler y en la rehabilitación integral.
En la primera fase
El proceso se ha iniciado recientemente y se encuentra en su primera fase. Para ello, se ha lanzado un cuestionario abierto para recabar propuestas de proyectos y medidas para afrontar desde el ámbito de la vivienda los retos de una pandemia como la que estamos sufriendo.
El debate se ha abierto a un total de 96 agentes, con los siguientes perfiles: organizaciones sociales y ciudadanas, agentes intervinientes en la construcción y rehabilitación de vivienda, colegios profesionales, sociedades urbanísticas de rehabilitación, entidades financieras, EPSV relevantes en Euskadi, corporaciones tecnológicas vascas, Clúster de la Construcción, SOCIMIs con actividad en la Comunidad Autónoma, Plataformas de Afectados por la Hipoteca, otros Departamentos del Gobierno Vasco y Sociedades Públicas, y otras administraciones y ayuntamientos.
Las aportaciones que se reciban servirán como punto de partida para la siguiente fase, en la que se realizarán diferentes talleres de trabajo que respondan a los objetivos anteriormente señalados.
Una vez identificados los proyectos más relevantes, estos se perfilarán en una serie de talleres de ideación y concreción. En ellos participarán aquellos agentes que por su perfil se ajusten más a la iniciativa, avanzando así en la puesta en marcha de proyectos compartidos y de alto impacto.
Se trata por tanto de definir y desarrollar un Plan de Reactivación Económica y Social en materia de vivienda ampliamente acordado y participado con todos los agentes concernidos y que ayude, en coordinación con otros planes, a situarnos en la nueva realidad que va a surgir de la pandemia con ventajas competitivas, sociales y económicas.
Este tipo de trabajo participativo es ya una seña de identidad del Departamento de Vivienda, que lo viene realizando desde hace más de una década. Con esta metodología de colaboración abierta se llevaron a cabo el Pacto Social por la Vivienda (2010), los tres últimos Planes Directores o la propia Ley de Vivienda de 2015.
Compromiso con la participación
De hecho, el proceso del Pacto Social de la Vivienda, en el que intervinieron más de 16.000 personas, resultó ganador en 2012 del Premio de las Naciones Unidas al Servicio Público (UNPSA), el reconocimiento internacional más prestigioso del mundo a la excelencia del servicio público.
«Nuestro compromiso con la participación abierta no es una pose», ha señalado el consejero Iñaki Arriola. «A lo largo de estos años hemos comprobado que aplicar esta fórmula nos lleva a definir mejores y más innovadoras políticas, y a conseguir la colaboración activa de los agentes y entidades del sector de la vivienda, lo que asegura la consecución de los objetivos planteados».
Este mismo proceso de participación, a menor escala, se ha llevado a cabo para la Orden de ayudas al pago del alquiler libre para las personas y familias que han sufrido el impacto económico de la crisis del Covid-19, y que está en vigor desde el pasado miércoles. Y también se ha aplicado en la elaboración del futuro Decreto de Habitabilidad y Normas de Diseño de las Viviendas.
El proyecto del Decreto ya incorporaba novedades relevantes en el diseño de los espacios de las nuevas viviendas que se han revelado como una necesidad con motivo del confinamiento por la pandemia.
En estos momentos se está terminando de incorporar aportaciones recogidas en el proceso de alegaciones y que profundizan en la adaptación de los espacios habitables a los nuevos usos y necesidades que ha hecho aflorar la crisis.
También se hundieron las hipotecas, cuya concesión para adquirir una residencia retrocedió un 27,25% en la segunda quincena del mes
El parón de la economía por el coronavirus frenó bruscamente las operaciones de compraventas en España a raíz de la declaración del estado de alarma el pasado 14 de marzo. Desde ese momento y hasta final de marzo, las transacciones se desplomaron un 31,08% respecto al mismo periodo de 2019, según los datos presentados este martes por el Colegio de Registradores de España. También se hundieron las hipotecas, cuya concesión para adquirir una residencia retrocedió un 27,25% en la segunda quincena del mes.
Las cifras dan una primera muestra del impacto que el Covid-19 está teniendo en la actividad del mercado residencial en España, que hasta entonces venía dibujando una tendencia estable en línea con los meses anteriores. Sin embargo, las restricciones a la movilidad -que impiden hacer visitas a viviendas- y el cierre temporal de las oficinas afectó desde el primer momento a las transacciones, tal y como reflejan ahora los datos de los Registradores.
La caída en la segunda mitad de marzo ha acabado lastrando el balance de todo el mes. «El impacto de la pandemia se aprecia claramente con una disminución generalizada del 20% en compraventas totales y casi el 18% específicamente en viviendas», recoge la nota difundida por los responsables de los registros de la propiedad en España. Y lo mismo ocurrió con los préstamos para vivienda, que se redujeron un 12,23% respecto a marzo de 2019, mientras que las hipotecas totales bajaron un 13,65%.
Pese a la evidencia del impacto en la segunda mitad de marzo, el ritmo sostenido de compraventas en el resto del trimestre ha compensado el cómputo total entre enero y marzo. En ese periodo, se inscribieron en los registros de la propiedad 127.357 compraventas de vivienda, el 8,5% más que el trimestre anterior, pero un 4,9% menos que en el mismo trimestre de 2019.
Respecto a los precios recopilados en la Estadística Registral Inmobiliaria del Colegio de Registradores, el precio de la vivienda, calculado a través del Índice de Precio de la Vivienda de Ventas Repetidas (según la metodología Case & Shiller aplicada a España) creció en el primer trimestre del año, dando lugar a un incremento interanual del 7%. Con respecto a los mínimos del actual ciclo inmobiliario, registrados a finales de 2014, se acumula un crecimiento del 40,9%, todavía mostrando un descenso del 9,7% con respecto a los máximos del tercer trimestre de 2007.
Notarios
La falta de una estadística única de referencia hace que dentro del sector inmobiliarios sean varios y muy diversos los actores que recopilan información cuantitativa del mercado.Por eso este martes, además de los registradores también el Consejo General del Notariado ha publicado datos que hacen referencia a la actividad de compraventa de viviendas en España durante el mes de marzo.
Según sus cifras, se realizaron un total de 32.332 transacciones, lo que supone una caída interanual del 37,5%, mientras que el número de nuevos préstamos hipotecarios para la adquisición residencial fue de 19.720, es decir, una bajada del 28,2% respecto al mismo mes de 2019. La cuantía promedio de tales préstamos fue de 178.140, lo que refleja un incremento del 3,8% interanual.
Endesa calcula que un 38% de su plantilla no volverá a la oficina antes de Navidad y Naturgy deja el regreso de embarazadas, empleados con patologías previas y mayores de 60 años para 2021.
La fecha de regreso a la oficina es hoy una de las grandes incógnitas que se ciernen sobre miles de trabajadores que en estos momentos operan por remoto desde sus hogares. ¿Cuándo podremos volver a ocupar nuestro puesto de trabajo como lo hacíamos antes de que se decretara el estado de alarma?
Algunas empresas trabajan ya con escenarios que prolongan el retorno de parte de su plantilla hasta Navidad, cuando confían en que 10 meses después se pueda recuperar la normalidad en los centros de trabajo. Este es el caso de Endesa. La eléctrica trabaja en un plan de desescalada que retrasa ya la vuelta a la oficina de un 41% de sus trabajadores a finales de año.
La propuesta es muy similar a la realizada por su matriz, el gigante energético italiano Enel, que comunicó la pasada semana a inversores que 37.500 miembros de su plantilla está trabajando desde casa y que un 75% de estos quizás no vuelvan a la oficina hasta casi el próximo año. La decisión y el proceso se irán ajustando al plan de reactivación económica y lucha contra la pandemia del país, con unos niveles de contagios y letalidad similares a los registrados en España.
En el caso de Endesa, el plan pasa por dividir la plantilla en dos grupos -los de retorno inmediato y los de incorporación posterior- y escalonar la vuelta a la oficina entre medidas de seguridad reforzadas. El escenario con el que trabaja el grupo es que un 41% de la plantilla no vuelva a la oficina hasta Navidades, según explican fuentes conocedoras de los planes de la entidad.
La dirección de Endesa estima un plan que incluye los tres meses de teletrabajo que recomienda el Gobierno tras el levantamiento del estado de alarma y luego la vuelta en función de diversos indicadores como la salud, productividad, necesidades operativas y conciliación de sus empleados. En todo caso, afirman fuentes próximas a la compañía, el plan se irá adaptando en función de cómo evolucionen los acontecimientos y estarán basados siempre en la prudencia y la progresividad.
La vuelta al trabajo irá acompañada también de la realización de test de Covid a toda la plantilla y la entrega de kits con mascarillas y geles. Además, el grupo prevé fomentar el régimen de jornada continuada, limitar el tránsito por zonas comunes y modular los viajes y la gestión de visitas.
Endesa no es la única empresa que trabaja con un plan de retorno de cara a 2021. Naturgy también ha optado por dividir a su plantilla en grupos para la vuelta a sus puestos de trabajo en función de criterios de edad, salud y posibilidad de teletrabajar. La eléctrica, que ayer abrió sus tiendas físicas de atención al cliente, trabaja en un escenario de vuelta tras los tres meses de teletrabajo recomendado una vez que finalice el estado de alarma, en el que embarazadas, personal con patologías previas y mayores de 60 años sean los últimos en volver a los centros de trabajo.
Los primeros en incorporarse a la oficina serían aquellos que hayan desarrollado anticuerpos frente al coronavirus y se hayan realizado un test serológico proporcionado por la propia eléctrica. La fecha de vuelta sería tres meses después de que finalice el estado de alarma, lo cual hoy por hoy retrasaría ese momento a finales de agosto.
Un mes después volverían los empleados de hasta 47 años de edad. Seis meses después de que cese el estado de alarma volverían aquellos de entre 47 y 60 años, mientras que en la última fase estarían los mayores de 60 años, empleados con patologías previas y embarazadas. Esta se llevaría a cabo como mínimo dentro de siete meses.
El estado de alarma por el covid-19 ya lleva en vigor dos meses, un hecho que para algunos ciudadanos que vivan en pisos sin jardín, ni terrazas o balcones y en pleno centro de una ciudad puede hacerse cuesta arriba. Por eso, el alquiler de temporada de una casa con jardín o piscina puede ser una opción para sobrellevar el confinamiento.
Salvador Salcedo, socio del despacho Ático Jurídico, afirma que cuentan con clientes que están demandando viviendas de alquiler de temporada con más espacio, zonas verdes o piscina para poder disfrutar de estos meses de incertidumbre. De hecho, asegura que este verano se van a solicitar estos alquileres de temporada tanto para junio, julio y agosto, con el fin de no desplazarse a zonas turísticas y evitar las aglomeraciones.
El arrendamiento de temporada cubre necesidades puntuales del inquilino por motivos de trabajo, estudio, vacaciones, etc. Y la diferencia con el alquiler tradicional es que no es su vivienda permanente. Por eso, la LAU lo encuadra dentro de los alquileres para uso distinto del de vivienda. El contrato se rige conforme a la voluntad de las partes y, en su defecto, por la normativa arrendaticia.
Salcedo recomienda formalizar el alquiler de temporada con la firma de un contrato y antes de esto visitar la casa para verificar que los muebles y electrodomésticos están en perfecto estado. Lo aconsejable es anexar al contrato un inventario de dichos enseres. Junto al pago de la renta el inquilino deberá abonar también la fianza, que ascenderá en principio a dos mensualidades.
El alquiler de temporada se diferencia del alquiler turístico porque éste satisface necesidades exclusivamente de ocio por un espacio de tiempo más breve (de días o semanas). Además, ofrece servicios complementarios de hostelería, como limpieza, cambio de sábanas y toallas, etc. Además, el alquiler vacacional se rige por su propia normativa, no por la LAU.
Qué ventajas e inconvenientes tiene el alquiler de temporada
Salvador Salcedo asegura que hay propietarios reacios a poner en este tipo de arrendamiento su vivienda porque consideran que es un riesgo arrendar por uno, dos, tres o seis meses, ante posibles deterioros en la casa que no compensen las rentas de alquiler percibidas. Pero el jurista añade que la rentabilidad del alquiler de temporada puede ser un buen acicate.
En opinión de Salcedo, para los inquilinos puede ser una interesante elección para sobrellevar el confinamiento de una mejor manera. Les permitirá cambiar de aires y encontrar una vivienda a su medida para pasar una temporada. Otra ventaja es poder ajustar su duración a las preferencias y necesidades del arrendatario, aunque la renta es superior a la de un alquiler tradicional, pero más económica que arrendar un piso turístico.
La fiscalidad del alquiler de temporada
Este tipo de arrendamientos están exentos del pago del IVA, con lo que el inquilino sólo pagará la renta pactada con el arrendador. En cuanto al IRPF, el propietario deberá tributar las rentas percibidas como rendimiento del capital inmobiliario y no podrá aplicarse la reducción del 60% del rendimiento neto, ya que no está calificado como alquiler de vivienda habitual del inquilino.
Con una España dividida entre las provincias que pasan a la fase 1 y las que se mantienen en la fase 0, la banca española inicia a partir de esta semana su propia desescalada, que será gradual y desigual en cada entidad bancaria.
Cada uno de los bancos que operan en el país aplicará un proceso distinto. Centrándonos en la gran banca española, el gigante Banco Santander reabrirá 189 sucursales, manteniendo el 60% de sus oficinas operativas a partir del 11 de mayo.
Por su lado, BBVA fue la entidad que más oficinas clausuró cuando el Gobierno decretó el estado de alarma el pasado 14 de marzo, manteniendo únicamente el 30% de su red y el 10% de la plantilla que trabaja físicamente en sucursales. Desde el 4 de mayo, la entidad presidida por Carlos Torres empezó su proceso de desescalada gradual, aperturando 200 de sus oficinas en España y aumentando en un 4% los trabajadores en activo en sucursales.
Contrariamente, CaixaBank, con más de 4.100 oficinas en todo el territorio español, fue la entidad que menos sucursales cerró, ya que conservó entre el 85% y el 90% de sus oficinas abiertas durante el período de confinamiento por la pandemia de la COVID-19. La entidad prevé finalizar el mes de mayo con el 95% de sus oficinas operativas.
La ‘nueva normalidad’
Desde el comparador financiero HelpMyCash.com recuerdan que se deberán extremar las precauciones y seguir las recomendaciones sanitarias durante los próximos días, por lo que, aunque las oficinas abran de hoy en adelante, sigue sin ser aconsejable visitarlas a menos que nuestras dudas o consultas sean de carácter urgente.
De hecho, el ritual de acceso a una oficina bancaria va a seguir siendo igual que hasta ahora. Durante la llamada nueva normalidad, se seguirá recomendando la petición de cita previa para recibir atención en el interior de las sucursales bancarias. También, se limitará el aforo de las oficinas para garantizar las distancias de seguridad y la cola de espera se realizará en la calle y no en su interior.
En cualquier caso, cada entidad aplicará sus propias medidas de seguridad y prevención. CaixaBank, por ejemplo, instalará elementos de protección y señalización dentro de cada oficina, así como dispensadores de geles desinfectantes y entregará mascarillas para los empleados. Asimismo, entidades como ING asegurarán la atención prioritaria a los clientes pensionistas mayores de 65 años.
La banca digital seguirá siendo primordial
Durante las primeras semanas de confinamiento, CaixaBank y otras entidades bancarias realizaron un trabajo de asistencia telefónica para potenciar el uso de los canales digitales para la operativa básica. Gracias a este refuerzo en su atención al cliente, desde el banco de origen catalán se consiguió que solo el 15% de las personas mayores retiraran su pensión en marzo, frente al 50% que lo hizo durante el mes de febrero.
La crisis del coronavirus ha acelerado el uso de la banca digital, acercándola a clientes no acostumbrados a operar desde los dispositivos tecnológicos. Gonzalo Rodríguez, director de desarrollo de negocio de BBVA España, asegura que la crisis sanitaria no solo ha demostrado que la banca puede funcionar mediante el teletrabajo, también ha confirmado que los clientes se adaptan rápidamente a los canales digitales. Tal y como afirma Rodríguez, la respuesta de la sociedad ante el uso de estos canales ha sorprendido a empleados y directivos del banco.
Los clientes bancarios deben seguir operando a través de los canales digitales en la medida de lo posible y no dejar de realizar sus consultas y operaciones bancarias habituales a través de la web o la app de su banco, una práctica que, además de ahorrar tiempo y desplazamientos hasta una sucursal bancaria y ser socialmente responsable, puede hacerles ahorrar dinero, puesto que cada vez más bancos eximen a los clientes que mantienen un perfil digital del pago de comisiones en sus cuentas y tarjetas.
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